No pensar
“Pienso, luego existo”. ¿Si dejo de pensar, dejaré de existir? Seguramente, la respuesta no la podré obtener pensando, sino por medio de la comprobación de la cesación del pensamiento. Pero, si fuera verdad, y dejara de existir, no habría lugar a la comprobación ni a la respuesta. Y si al dejar de pensar sigo existiendo, entonces se tratará de una proposición falsa.